Tecnología con los pies en la empresa real.
Galatea Tándem nace después de años trabajando cerca de operaciones técnicas, personas, clientes, costes, compras, incidencias, documentación y problemas que no se resuelven con una presentación.
No aprendimos estos problemas en una presentación. Los hemos vivido.
Hemos trabajado gestionando servicios y operaciones donde cada día había personas en campo, encargados, compras, materiales, incidencias, partes, clientes, plazos, documentación y decisiones que no podían esperar.
- Sabemos lo que ocurre cuando la información llega tarde.
- Cuando una decisión depende de una llamada.
- Cuando una persona se convierte en imprescindible porque concentra demasiado conocimiento.
- Cuando el trabajo está terminado pero el circuito administrativo todavía no lo sabe.
- Cuando un problema pequeño se convierte en grande porque nadie pudo verlo antes.
Galatea Tándem nace de una pregunta:
Si hoy pudiéramos reconstruir desde cero la forma de gestionar una pyme técnica, con todo lo que sabemos de operación, procesos, datos, automatización e inteligencia artificial, ¿cómo la diseñaríamos?
Eso es lo que estamos construyendo.
Nuestra forma de pensar
- Las personas están antes que la tecnología.
- La evidencia está antes que la opinión.
- El proceso está antes que la automatización.
- El problema está antes que la herramienta.
- El dato debe nacer lo más cerca posible del hecho que representa.
- El conocimiento de una empresa forma parte de su patrimonio.
- La inteligencia artificial debe aumentar la capacidad humana, no ocultar su incertidumbre.
- Una mejora que nadie utiliza no es una mejora.
- Una relación sostenible necesita que todas las partes ganen.
- Aprender permanentemente forma parte del trabajo.
Podemos empezar por una sola obra.
- No necesitas preparar una presentación.
- No necesitas ordenar previamente la empresa.
- No necesitas saber qué tecnología necesitas.
Enséñanos un trabajo real, desde el primer contacto con el cliente hasta el cobro. A partir de ahí podremos decirte si vemos algo que merezca la pena cambiar.
Sin presentaciones preparadas. Sin necesidad de tener el problema definido de antemano.
